Profeta Gabriela Rodrigo, Bolivia:

Testifica que el día que le tocó el turno, a su país en el AC 24/7, “…estaba muy débil, con vómitos, espasmos, diarrea. Ya había sido medicada y la enfermedad no cedía. No obstante, con la fortaleza del Padre, inicié la vigilia (mi turno en el Altar). No me di cuenta en qué momento, pero al terminar la vigilia, ya no sentía ningún dolor, ni síntoma”. ¡Aleluya! La presencia del Padre sana toda dolencia…